15.12.25

Falsa Liebre




Aunque no pretendo convertir mi blog, en un espacio 100% literario, quería compartirles mi última lectura, porque todavía sigo pensando en los personajes.

Falsa liebre es una novela que terminé hace días, pero que no he terminado de leer. Algunos personajes —especialmente los secundarios— regresan como una incomodidad persistente, casi como mitos o leyendas que se resisten a desaparecer. La historia se construye desde cuatro perspectivas, articuladas en dos hilos narrativos —Pachi/Vinicio y Andrik/Zahir— que se entrelazan no solo entre sí, sino a través de personajes secundarios y del entorno de la ciudad costera que los contiene. Más que cruzarse por casualidad, sus vidas se conectan por una misma dinámica social: la violencia como lenguaje cotidiano.

Fernanda Melchor retrata un mundo donde el machismo y la violencia están completamente normalizados. La amistad y la intimidad entre los hombres son pasivo-agresivas, atravesadas por una masculinidad tóxica que solo sabe relacionarse desde la dominación, la humillación y el control.

Andrik encarna la aceptación absoluta del abandono: asume el maltrato físico, emocional y sexual porque es el único lenguaje afectivo que conoce.

Vinicio, en cambio, reprime el duelo por la muerte de su padre y la pérdida de Aurelia, incapaz de permitirse la vulnerabilidad que su padre le negó desde la infancia.

Pachi reproduce el machismo desde la dominación doméstica: desprecia a su esposa, anhela un hijo varón y se sostiene en un sistema que siempre devuelve a las mujeres al lugar que “eligieron”.

Las mujeres, como ocurre en gran parte de la obra de Melchor, existen más como proyecciones que como sujetos autónomos: cuerpos deseados, recuerdos fragmentados, rumores que circulan por la ciudad. Aurelia es el ejemplo más inquietante de esto: una presencia constante que nunca termina de materializarse del todo, definida únicamente por las miradas masculinas que la evocan.

Zahir es quien ejerce la violencia final, pero no desde el poder, sino desde la carencia. Su obsesión por Andrik no es solo fraterna: es afectiva, amorosa y desesperada. La relación homoerótica entre ambos no representa una vía de escape ni de redención; tampoco ofrece un afuera posible.

El regreso al punto de origen desmantela cualquier ilusión de huida. En Falsa liebre, nadie escapa realmente: solo se desplaza para volver al mismo lugar.




20.11.25

Eco



Cuando el crepúsculo cae, la tristeza se desliza en mi piel.  Frío y silencioso.

Es un eco del pasado arrastrado por las sombras del ocaso que me llevan a las sombras donde las promesas del día se rompen en cristal.

La luz muere con dignidad, tiñendo el aire de una pureza rota, de una calma azul cobalto.

Es un silencio que se siente, más que se escucha; el peso de todas las palabras no dichas y los rostros que ya no están.

Y mientras me hundo en la profunda tinta que lo envuelve todo, entiendo que esta caída también es una forma de belleza.

Que este instante fugaz, frío y silencioso, no es la derrota, sino el retrato quieto de lo que significa haber vivido un día.


Nota: Es probable que de ahora en adelante publique en este espacio mis actividades de escritura creativa.

2.9.24

Afuera esta lloviendo



 Afuera está lloviendo y las gotas golpean con violencia mi ventana

A nadie le importa que esté lloviendo, a finales del verano resulta muy común, así que la gente camina con mucha rapidez y no se detienen a mirar que la violenta lluvia de verano ha ahogado las flores.

Me detengo y puedo ver la lluvia fría y violenta de verano, destruir las pequeñas flores que crecen en la acera de la calle gris y agrietada.

¿Por qué me siento tan marchita a finales del verano?

¿Por qué siento que me ahogo a finales del verano?


1.11.23

La brisa.




Recuerdo que cuando tenía unos diez años, te escuche decir a la abuela, que cuando ya no estuvieras en este mundo, no dejáramos cigarros en el altar, porque si lo hacíamos nos jalarías las patas.

Pero el otro día, mientras caminaba en un mercado artesanal, encontré un puro y hoy decidí ponerlo a lado del relleno negro y el chile tatemada que tanto amabas comer, porque en una ocasión te escuche decir que ojalá hubieras probado los puros antes de dejar de fumar. 

Hoy, mientras encendía las velas del altar, que guiaran tu alma en la tierra, el viento soplo y una cálida brisa acaricio mi rostro, y al ver tu foto creí que lloraría, pero no. Esa sensación de que perdí un pedacito de mi corazón cuando te fuiste, fue sustituida por una luz cálida de esperanza.

Sé que hoy me visitaste, y que también visitaste a mi abuela, y te agradezco, abuelo, que no me hayas jalado las patas por dejar ese puro en tu ofrenda.

16.10.23

La cotidianidad


                                                                  Foto: Daniela May



 Ciertas cosas cotidianas la entristecían.

El polvo acumulado en las esquinas de su habitación, un plato con sobras del desayuno, las flores que se marchitaron en el jarrón de su mesita de noche. O esa hora de la tarde en la que mueren los colores.

1.10.23

Otoño.





Al amanecer renacen los colores marchitos con lazos de nubes al atardecer de otoño. Busco el vaivén de las ramas de los árboles. Se viste de rosa para pintar las nubes grises, me escondo en la sombra.

Lo onírico comienza cuando el cielo azul, se ha teñido de pinceladas rosas. En su destino se ocultan acordes de música triste.

Semblante violáceo, templanza percudida… 
Camino sin avanzar, piezas desiguales me sostienen, no encajan… ya lo sabes.
Sobre su abismo, la paciencia termina en lamento.
Raíces secas comiendo agujeros de memoria, cicatrices sangrantes buscando consuelo.
El segundo sol compasivo, busca el cansancio como respuesta, en un caos que nadie quiere escuchar.
El ciego flagela su esperanza paralizada.

Atardecer invertido.

Oscurece y el silencio atrofia mis sentidos.

Agónicos pasos, sin sombra ni adiós.

23.9.23

La interminable nostalgia que trae el otoño.



Después de meses de intenso calor, hoy al despertar una serena y fresca brisa invadió mi habitación, y me sentí triste.
Con la llegada del otoño, en la ciudad se esparce una brisa de nostalgia y en cada esquina aparecen los recuerdos, con la caricia de una helada brisa al atardecer y la reconfortante idea, de que los días pasados, siempre serán mejor que los días futuros. 

20.9.23

Inmarcesible.

Inmarcesible. 

Es el proyecto que me enseño a ver mi trabajo fotográfico con otros ojos, en el que conocí gente que me inspira día a día con su trabajo artístico, gente que me ayudo a ver la belleza y el valor de mi propio trabajo fotográfico. Espero con mucha emoción el día en que termine la postproducción y poder ver mi trabajo y el de toda esta gente en pantalla.

A continuación algunas fotos de los días de rodaje.

El último día de rodaje fue el mejor, porque vimos el amanecer en la playa.









También me encanto el segundo día de rodaje, fuimos a un santuario de la virgen María y aunque no soy muy religiosa, me encanto la vibra, la paz y la luz del lugar.


 


Gracias Google fotos por recordarme estos días. 

10.9.23

Años



AÑOS
Sylvia Plath 
(Poema: extraído del libro Ariel)


Van entrando como animales procedentes del espacio
exterior del acebo donde las espinas
no son los pensamientos que sintonizo, como un yogui,
si no verdor, oscuridad tan pura,
que se hielan y son.

Oh Dios, yo no soy como tú
en tu vacua negrura,
con estrellas por todas partes, brillante y estúpido confeti.
La eternidad me aburre,
nunca la he deseado.

Lo que me gusta es
el pistón en movimiento:
Ante él se me muere el alma.
Y los cascos de los caballos,
su batir despiadado.

Y tú, Estasis enorme…
¿Qué es lo que tiene de enorme el asunto?
¿Es un tigre este año, este rugido a la puerta?
¿Es un Christus
con su terrible

Pizca de Dios
muriéndose por volar y acabar de una vez
Las bayas de sangre son ellas mismas, están muy quietas.

No lo tolerarán los cascos:
a distancia de azul los pistones sisean

12.6.23

Querido abuelo.




Foto: Acuarelagris


Querido abuelo.

Han pasado casi dos años desde que te fuiste, y casi tres desde la última vez que te vi y te pude abrazar.

En abril visité el pueblo, a mi abuela y la casa que solías habitar.

Los árboles frutales han florecido, gracias a los cuidados de abuela, ella riega las plantas y los árboles todas las tardes, mientras escucha las noticias en la radio.La compañía de mis tías, las plantas y los gatitos le han hecho mucho bien, aunque todavía hay días en las que llorar cuando llega el anochecer. Supongo que aunque el dolor se ha hecho soportable, el dolor que le provocó tu partida nunca se irá.

Debo de decir que llegar a casa y no verte sentado en la puerta de la casa, leyendo el periodico me hizo sentir incompleta. Pero no comenté nada, porque en esos días, abuela estaba muy sensible y lloró cuando le entregué la fotografía que me pidió enmarcar.

Me gustaría decir que el dolor de tu partida, ya no está, pero a ti nunca te he podido mentir. 

Querido abuelo, faltan 88 días para que se cumplan dos años desde que te fuiste, y el dolor que me provocó tu partida aún es tangible.


Querido abuelo, te extraño.



5.6.23

Un poema de amor.

 


Tenemos un montón de fósforos en nuestra casa.

Los tenemos a mano, siempre.

Actualmente, nuestra marca favorita es “Ohio Cabeza Azul”,

aunque solíamos preferir la marca “Diamante”.

Eso fue antes de descubrir “Ohio Cabeza Azul.”

Ellos están muy bien empaquetados, robustas cajas pequeñas.

con azul oscuro y claro, y la marca escrita en blanco,

con letras escritas en la forma de un megáfono,

cómo si quisiera decirle más duro al mundo,

“Aquí está el fósforo más bello del mundo,

de una pulgada y media de suave vástago de pino

cubierto por una granulada cabeza púrpura oscuro,

Muy sobrio y furioso,

y obstinadamente listo para explotar en fuego

prendiendo, quizás, el cigarrillo de la mujer que amas,

por primera vez,

y nunca fue lo mismo después.

Todo eso te daremos”.

Eso fue lo que me diste: Yo me convertí

en cigarrillo, y tú en fósforo,

o yo en fósforo, y tú en cigarrillo,

brillando con besos ardiendo hacia el cielo.


Love Poem- (Poema de la pelicula, Paterson)

16.1.14

Agunos bajan, Otros suben.




En los últimos días, mi locomotora ha dado un giro abrupto y se desvió de las vías en las cuales venía transitando tranquilamente hace un par de años.
Entendí que ningún pasajero invitado a pasear en ella se quedará allí para siempre.
Entendí que veré mil rostros ir y venir, y conoceré menos del uno por ciento de todos ellos.
Entendí que, en realidad, no estaré sabiendo nada acerca de nadie.
Entendí que me tocarán días soleados. Y días de lluvia.
Entendí que algunas veces transitaré más lentamente. Y, otras tantas, con velocidad.
Entendí que podré detenerme a veces sin ganas de continuar.
Entendí que el viaje es largo y estuve perdiendo el tiempo sin poder disfrutar del paisaje que minuto a minuto va quedando detrás. Lejos. Muy lejos en un punto perdido al que no se puede regresar.
Entendí que están aquellos que se han bajado por propia voluntad y, además, esos otros que yo he invitado a retirarse.
Así como estarán aquellos esperando en futuras estaciones.
Entendí que en esta travesía el destino obsequia el boleto, pero yo autorizo con quien seguir.
Entendí que has estado sentada en un rincón desde un indeterminado vagón casi sin causa y el retrovisor empañado de falsas esperanzas no ha dejado contemplarte.

16.11.13

El paso del tiempo



No puedo ni quiero evitar ser una romántica. Pero quizás me haya equivocado de época. En los tiempos que corren, es más fácil fingir que sentir, aparentar que ser. Quizás deba rendirme. Dudo. Optaré por quedarme en el rincón favorito de mi mente, donde todo momento está ocupado por pensamientos profundos y sonrisas vacías, y me dejaré llevar por el asfixiante caminar del paso de los días. Y todo se volverá más tenue, incluso los sentimientos.

12.11.13

Cambios.




Cada día, cada hora, a cada minuto...un día puedes pensar algo y a la mañana siguiente justo lo contrario. Un lunes  cualquiera te levantas y, después de haber convivido en clase con esa chica a la que nunca pensaste hablarle, ese día hablan y resulta que es agradable estar con ella. Un mes de noviembre normal y corriente decides que ya no puedes soportar vestirte más de negro y decides ponerle color a tu vida. Una semana como otra cualquiera piensas y descubres que ya no eres la persona que fuiste tiempo atrás.

La gente cambia. El tiempo pasa. ¿Y a quién le importa?

Como si fuera yo la única que se da cuenta...

5.11.13

Despedidas



Desde que empezó a atardecer todo me sabe a despedida. Miradas y sonrisas forzadas, abrazos que en otro momento no darías, recuerdos de un día anterior en el que reías y disfrutabas, a una mayor distancia del interludio.


No todo el mundo se toma una pequeña despedida, un paréntesis en una supuesta larga historia, de la misma forma. Quizás por suerte, quizás por desgracia. Los hay positivos, los hay depresivos, los hay negativos, los hay que se alegran de despedirse...yo soy del bando más catastrófica y tremendista, y no puedo evitar pensar, que pase lo que pase, el tiempo será lento, infinito y difícil de llevar...



Pd: No sé cuántas veces habré mirado el calendario desde hace una semana, pero seguramente más que en toda mi vida.

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