15/12/17

Frío.

No puedo hacer nada por detenerle. Carezco de cualquier autocontrol, no poseo la fuerza que todos creen que conservo.

Quiero ir contra la corriente, provocar un accidente. Quiero poner el punto final sin acabar el relato, que todo suceda porque sí. Quiero ser como el resto y decir: ¡Me importa una mierda! Y a la vuelta de la esquina hallar a otro ser que me acompañe en mi travesía.

No. No tengo esquinas. Las calles por las que transito siquieran poseen final. Están oscuras, frías pero huelen bien. Me hacen sentir en casa. Su hielo me brinda una ligera tibieza, su silencio un bullicio interminable que agota a mi ser. Su oscuridad no es más que la luz que anhela mi alma. La paz. El sosiego.

Entonces, dime: ¿A dónde ir en tales circunstancias? ¿Qué creer? ¿Qué hacer?

No confío en el tiempo, no confío en el Destino. Siquiera confío en fuerzas divinas, en el karma, en Dios, en tú o en mí. Sólo en mi corazón, en lo que intenta gritar latido a latido. En lo que calla, en lo que murmura. Él lo determina todo, jamás miente.

Ahora, él dice: Todo es inútil.

El amor es una paradoja. La viva muerte manipulada por el Hado. ¡Maldito! ¿Por qué hiere y satisface al mismo tiempo?


O9/O4/2O11

16/1/14

Agunos bajan, Otros suben.




En los últimos días, mi locomotora ha dado un giro abrupto y se desvió de las vías en las cuales venía transitando tranquilamente hace un par de años.
Entendí que ningún pasajero invitado a pasear en ella se quedará allí para siempre.
Entendí que veré mil rostros ir y venir, y conoceré menos del uno por ciento de todos ellos.
Entendí que, en realidad, no estaré sabiendo nada acerca de nadie.
Entendí que me tocarán días soleados. Y días de lluvia.
Entendí que algunas veces transitaré más lentamente. Y, otras tantas, con velocidad.
Entendí que podré detenerme a veces sin ganas de continuar.
Entendí que el viaje es largo y estuve perdiendo el tiempo sin poder disfrutar del paisaje que minuto a minuto va quedando detrás. Lejos. Muy lejos en un punto perdido al que no se puede regresar.
Entendí que están aquellos que se han bajado por propia voluntad y, además, esos otros que yo he invitado a retirarse.
Así como estarán aquellos esperando en futuras estaciones.
Entendí que en esta travesía el destino obsequia el boleto, pero yo autorizo con quien seguir.
Entendí que has estado sentada en un rincón desde un indeterminado vagón casi sin causa y el retrovisor empañado de falsas esperanzas no ha dejado contemplarte.

16/11/13

El paso del tiempo



No puedo ni quiero evitar ser una romántica. Pero quizás me haya equivocado de época. En los tiempos que corren, es más fácil fingir que sentir, aparentar que ser. Quizás deba rendirme. Dudo. Optaré por quedarme en el rincón favorito de mi mente, donde todo momento está ocupado por pensamientos profundos y sonrisas vacías, y me dejaré llevar por el asfixiante caminar del paso de los días. Y todo se volverá más tenue, incluso los sentimientos.